domingo, 19 de febrero de 2017


DE DESPEDIDAS Y SALMONES


Nos la quieren hacer buena. Resulta que después de 50 años asistiendo bocata en mano y bufanda al cuello a Tierra Santa allá por Pirámides ahora van y se les ocurre que el último partido en el Calderón debe ser uno en el que ni siquiera juegue el Atletico (a la Federación le gustaban más otros equipos para la final de copa, qué le vamos a hacer), y el último concierto debe ser el de un madridista reconocido como es Alejandro Sanz (el artista antes conocido como Alejandro Magno, cuya portada del disco Los chulos son pa cuidarlos no tiene desperdicio, búsquenlo en google). Y es que para quien vive a este lado de la vida, es difícil saber de dónde le va a venir el siguiente palo, si de dentro, o de fuera.

Nos la quieren meter doblada. Se ve que a alguna mente preclara de la cúpula que dirige esta nave se le ha ocurrido la brillante idea de hacer cash antes de tirar abajo la que ha sido casa de los atéticos durante medio siglo. Se ve también que como ahora somos buenos, un equipo top que dirían Pedrerol y su Tribunal de Tumultos, hay quien se empeña en que nos parezcamos a nuestros vecinos del Centro Comercial La Castellana, y la cuestión es hacer pasta sin importar otras cuestiones, digamos menos pragmáticas. El estadio que ha vivido remontadas históricas, gloriosas noches europeas, ajustes de cuentas con el eterno rival, descensos y ascensos, paroxismos, enajenaciones y también alguna que otra lagrimita y algún que otro infarto -las cosas son así de radicales a este lado de la vida, oiga-, va a decir adios a este mundo sin tener al lado a aquel que ha hecho de este lugar uno de los mayores puntos neurálgicos de las emociones a nivel mundial: el socio atlético. Sí amigos y amigas, serán un equipo que ha llegado a la final por medios extradeportivos y un vikingo afincado en Maiami los encargados de decir adios a nuestro amado Manzanares. Así son las cosas. Así es este mundo jodidamente bizarro en el que en el país de los tuertos, el ciego puede darse por jodido.

Nos quieren hacer el lio. ¿Se imaginan al artista del corazón partío dando el último adios a un estadio en el que probablemente nunca haya pisado a no ser para aplaudir los goles de Raul o de Tristiano en algún derbi? Si con esta imagen no se les abre la úlcera entonces dejen de seguir leyendo, porque probablemente no entiendan nada de todo lo que en este blog se dice. Por si alguien aún no se ha enterado en esta página no se habla de estrategias financieras, ni de cifras y números. La mayor parte de las veces ni siquiera se habla de fútbol. No amigos, amigas y dirigentes del club. Aquí se habla de algo más importante. Se habla de orgullo, de identidad, de filosofía... y de amor. Sobre todo de amor. A un escudo y unos colores. A una idea. A un sueño. A una forma de vivir en la que todo nunca es demasiado y siempre solo es un instante...

Supongo que con el tiempo el nuevo Metropolitano alcanzará también el estatus de territorio sagrado y se convertirá en nuestro lugar en el mundo. Estoy seguro de que allí nos aguardan noches inolvidables en las que volveremos a tocar el cielo. No importa que nos hayan desplazado al extraradio cual leprosos en el siglo XV. Si con 50.000 gargantas logramos atronar medio Madrid, con 70.000 dejaremos sordos a los dioses que observan divertidos desde arriba cómo la locura del hombre transforma la irracionalidad en pasión. Imposible escapar a esta bendita locura, está en nuestra naturaleza. En nuestro adn. Desde que llegamos desnudos a este rincón del universo, hasta que más pronto o más tarde nos toque marcharnos con el único equipaje de una existencia vivida en contra del viento, sin atajos, y con las postas contadas. No conocemos otra forma. Como el salmón: siempre contra corriente.

Porque no solo de fútbol vive el hombre. Larga vida al Calderón.

Todo. Siempre.



domingo, 8 de enero de 2017


DE REYES QUE NUNCA SE FUERON


Tal día como hoy hace 82 años llegaba a este rincón de la galaxia un tipo llamado Elvis Aaron Presley que estaba destinado a cambiar para siempre la cultura musical del planeta Tierra.

El advenimiento se produjo en una barriada de Tupelo, un pueblecito del Mississippi rural, aunque pronto se mudó con su familia a Memphis, Tennessee. Cuenta la leyenda que el joven camionero apareció un buen día en los estudios de la Sun Records con la intención de grabar un par de canciones para regalárselas a su madre en su cumpleaños. Desde entonces nada volvería a ser igual. Sam Phillips, productor del mítico sello discográfico que desde ese momento quedaría unido para siempre al rock´n´roll, alucinó con ese chico blanco con voz de terciopelo que cantaba como un negro y desprendía una energía y un magnetismo únicos.

That´s All Right Mamma fué el Big Bang de un estilo musical y actitudinal que suponía una ostia en la cara a las grandes orquestas que hasta ese momento tenían secuestrada la música, un escupitajo en la sopa de aquellos crooners estirados que caminaban entre las multitudes con cuidado de no ser rozados y flotando a dos palmos del suelo. De repente la música era algo visceral que salía directamente desde las tripas. Había llegado el rock, y estaba aquí para quedarse.

Después vinieron los pelos largos, la distorsión, el sexo y las drogas, Hendrix, Woodstock, el Whole Lotta Love, el punk, los Beatles y los Stones, los Cramps y los Meteors, el rock sinfónico, el surf rock, el sonido Seattle, los pantalones de pitillo, Mercury, Cobain, los hermanos Gallagher tirando un televisor por la ventana de un hotel, y todo un universo de iconos y símbolos que nunca hubieran sido posibles de no ser porque un muchacho de Memphis, Tennessee, decidió un buen día coger una guitarra y romper con lo establecido.

Elvis sigue vivo, que nadie tenga el menor asomo de duda. Vive en cada ampli comprado de cuarta mano que suena a las 3 de la mañana en un bloque de pisos del extrarradio, en cada pistonazo del motor monocilíndrico de cuatro tiempos de mi Royal Enfield, o en la chaqueta de leopardo de tu vecino el raro. Estaba allí cuando cada lunes de mi infancia tenía que soportar las burlas de todos mis compañeros de clase porque incomprensiblemente me empeñaba en seguir a un equipo que contaba los partidos por derrotas, y también cuando Godín cabeceó a la red un balón en una tarde mágica en la que descubrimos que 1.000 derrotas bien valen una victoria. Elvis es el primero en ocupar su asiento y el último en abandonarlo las noches en las que el Calderón se viste con sus mejores galas para mirar a la cara a los equipos con mayor presupuesto del viejo continente. Elvis está vivo, y no importa la oferta que le hagan, porque nunca jugará para los poderosos.

Por eso no le echamos de menos: porque nunca se fué. Siempre ha estado ahí, ejerciendo de contrapeso en un mundo podrido en el que ser distinto es una seña de identidad. Cuando todo vaya mal abran su bote de cera para el pelo favorito, saquen del armario aquella chaqueta que les hace diferentes, cálcense sus mejores zapatos, sitúense delante del espejo y diganle a la persona que tienen enfrente: El Rey vive, y se siente orgulloso de tí. Veran como entonces todo cobra sentido...


lunes, 26 de diciembre de 2016


DE FELICITACIONES Y PARABIENES 


Felices fiestas a tod@s y mis más sinceros deseos de felicidad. Para l@s madridistas también, sin vosotr@s ser del Atleti no tendría el mismo sentido.

Y para la familia rojiblanca un mensaje especial: no olviden que somos uno de los últimos reductos de un Planeta Fútbol podrido y gobernado por buitres ciegos. Podemos ganar. Podemos perder. Pero no dejen que nos roben este sentimiento. 

Aupa Atleti y feliz navidad y próspero año nuevo!


miércoles, 16 de noviembre de 2016


DE VECINOS CORRECTOS Y DESPEDIDAS


Dos días. 48 Horas para que tenga lugar el último derbi de los 50 años de historia del Calderón. Vienen nuestros vecinos. Esos que te miran por encima del hombro cuando te cruzas con ellos por la escalera, y que después de la visita y una vez en su casa, hacen comentarios del tipo: "¿has visto como tenían la cocina?" o "¿te has fijado en la funda tan horrible del sofa?" "¿Y los hijos?. Así tan despeinados... menuda pinta, si parecen un Adán". "Y al chico lo han visto juntarse con lo peor del barrio". "Y dicen que la chica fuma." "No seas duro con ellos cariño; son distintos...".

Y sí: somos distintos. Y no es que lo diga yo -que también-. Los mismos poderes mediáticos de este país ya se encargan de marcar las diferencias. Nuestros vecinos son el ejemplo de lo bueno, de lo políticamente correcto. Su casa está siempre limpia y recogida. Su cama nunca está deshecha. Es obligatorio descalzarse antes de entrar, y te montan un pollo si dejas la taza del cafe encima de la mesa sin posavasos. Cuando ganan es porque son los mejores. Cuando no ganan es o bien un resultado injusto, o bien solo un tropiezo, o a veces hasta es algo positivo (Legia-Real Madrid, Juanma Rodríguez dixit). En contraposición a estos adalides de la virtud estamos los otros, los vecinos de abajo. Cuando ganamos es porque nuestro juego es violento o aburrido. Cuando perdemos es porque somos unos mediocres. Cada detalle técnico es debido a los fallos del rival. Cada cántico desde la grada es una oda al mal gusto y una ofensa a las personas de bien... Los buenos contra los malos. El general Custer con su uniforme impecable contra los indios piojosos. Plácido Domingo frente a Joaquín Sabina y Rosendo Mercado...

Por eso estaremos todos en casa este sábado para recibir a nuestros vecinos como se merecen: con la mesa puesta, la vajilla cara, y las armas cargadas. Porque tenemos hambre. Porque este partido lo jugamos todos y ya ha empezado. Porque estamos hartos de que nos roben la cubertería a la que nos levantamos a recoger la mesa. Que nadie dude de que el Calderón va a ser una inmensa olla a presión. Preparen sus bufandas, sus gargantas, y la rojiblanca de las mejores ocasiones. Ejerciten su corazón y dejen en casa los miedos. Dispónganse para 90 minutos históricos de infarto. Este sábado, señores y señoras, niños y niñas, amigos y amigas, es mucho más que tres puntos lo que está en juego. Ad Augusta per Angusta, la gloria se consigue luchando. Justicia. Fuerza. Honor. Y es vikingo el que no bote...



lunes, 7 de noviembre de 2016

LUST FOR LIFE - IGGY POP,1977


Elige lo fácil. Elige tranquilidad. Elige un equipo plagado de cracks millonarios. Elige a un galáctico de peinado imposible con su propia marca de calzoncillos que juegue al poker en los lugares más glamurosos. Elige tener la verdad absoluta y sentar cátedra sobre qué es fútbol de verdad y qué es juego agresivo o aburrido para los iluminados del juego de la pelota. Elige zona de confort. Elige errores arbitrales que siempre favorecen a los mismos. Elige ser más guapo, más rico, y mejor que los demás. Elige periscope, fiestas con el artista del momento que cante rigitón y poses en instagram con un coche grande que te cagas que vale más que mi casa entera conmigo y mi gato dentro. Elige camisetas con un mensaje político que represente a los pueblos oprimidos o con un dragón impreso. Elige balones de oro, galas Fifa, premios Marca y cartillas de puntos regalándote la puta mantelería de tu equipo patrocinada por panfletos escritos por hooligans cuyos artículos son menos imparciales que este jodido blog. Elige convertir un deporte universal en una ramera de taberna cuyo único fin es vender camisetas, conseguir un puesto en algún partido político o cerrar negocios en el palco en los descansos. Elige lo fácil pero... ¿por qué iba yo a querer hacer algo así?. Yo elegí no elegir lo fácil. Yo elegí otra cosa. ¿Y las razones?. No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando se es parte de la más grande historia de amor jamás contada?

Sexo, Atleti, rock´n´roll... e Iggy Pop.

Lust For Life...



lunes, 3 de octubre de 2016

DE MISTERIOS PARANORMALES Y ESPÍRITUS SIN DESCANSO


El misterio se presenta a veces donde uno menos se lo espera. Si la semana pasada el señor Juanma Rodríguez nos hablaba del misterioso caso del increible contrato menguante del Cholo Simeone, esta semana los amigos de lo oculto nos hallamos ante un enigma digno de ser tratado por el gabinete de expertos de la nave del misterio de Iker (Jiménez, no confundir con otras personas del mismo nombre): el misterioso caso del increible líder invisible.

Sí amigos. ¿Recuerdan aquella sensación cuando tenían 20 años de estar en la discoteca y que las chicas parecieran ver a través tuyo? pues igual pero sin el vaso de tubo en la mano. Si miran la clasificación de la Liga de fútbol española (ya de por sí un tema escalofriante) verán que figura como primero un equipo al que nadie parece ver. No aparece en las portadas de los periódicos. No es noticia en los programas deportivos.  Tras siete jornadas de liga y dos de Champions continua invicto. Su defensa es la menos goleada de las cinco grandes ligas europeas. Tiene entre sus filas al máximo anotador. Y sin embargo... sin embargo los medios de comunicación no perciben su existencia.

Por ello y tras el lógico estupor que me embargó en un primer momento, me dediqué a llevar a cabo un arduo trabajo de investigación con el fin de arrojar luz sobre tan misterioso fenómeno. Cotejé tablas. Manejé datos. Consulté mis fuentes. Era innegable, el equipo estaba ahí. Y sin embargo las noticias eran la lesión de James, los fallos de Stegen, las posibles soluciones para mejorar los resultados de los dos equipos-paladines del buen juego y de la ética y la moral... Un escalofrío recorrió mi cuerpo y tuve que pellizcarme para asegurarme de que no me encontraba inmerso en un mal sueño. ¿Se me habría dado cual niño del Sexto Sentido el don de ver a aquellos que no se muestran al resto de personas?. ¿Quién era ese misterioso equipo?. ¿A qué había venido?. ¿Qué quería de mí? ...

Situaciones extremas requieren de medidas extremas, por lo que me armé de valor y me dispuse a enfrentarme al misterio. Lo miraría a la cara y no pararía hasta resolver el enigma. Esa noche vería El Chiringuito de Jugones en un acto mitad de valentía, mitad de locura, con la esperanza de que ello esclareciera todas las dudas y temores que se agolpaban en mi cabeza.

No pudo ser peor. El Tribunal de Tumultos dirigido por Pedrerol y en el que figuran personalidades tan insignes del mundo de lo paranormal (en la memoria de todos aún perviven las escalofriantes imágenes de Tomás Roncero comunicándose por medio de la ouija con el Más Allá) manifestó un comportamiento sospechosamente normal: enfrentamientos entre madridistas y barcelonistas, riñas descarnadas donde la razón de cada uno se mide por el grado de decibelios, e incluso el uso de una suerte de programa informático en el que se medía cual había sido el jugador más brillante del Real Madrid en su partido contra el Eibar. Nada fuera de lo común. Pero entonces hubo un momento que hizo que me reincorporara del sillón alarmado: durante un acalorado debate sobre la necesidad de rotaciones en los dos grandes equipos, Martín Petón hizo referencia a los laterales del Increible Lider Invisible, poniéndolos como ejemplo de jugadores con una forma física envidiable. Mi sorpresa fue enorme. Ahí estaba de nuevo ese misterioso equipo. !Y esta vez alguien más lo había visto!. Más misteriosa aún fue la reacción del gabinete de expertos del juego de la pelota que cada noche nos aterrorizan con sus historias al otro lado de la pantalla: de repente se hizo un silencio incómodo, y algunos de ellos bajaron la cabeza mientras otros miraban a aquel insensato sin dar crédito a lo que por su boca acababa de salir. Hasta el punto de que Pedrerol tuvo que dar paso a unos instantes de publicidad en los que se nos vendían las virtudes de una casa de apuestas, mientras es de imaginar que al pobre loco que había nombrado a ese equipo fantasmagórico le explicaban que hay cosas que allí no tienen cabida, y que todos los presentes allí reunidos habían venido al programa para hablar de su libro. Tras la publicidad todo volvía a la extraña normalidad, y ninguno de los periodistas volvió a hacer mención de tan enigmático hecho (verídico, quien tenga oportunidad que lo vea).

Quizá ahora que nos mudamos del Calderón y lo tirarán abajo para hacer inmuebles con cómodas facilidades de pago, descubran que bajo ese sagrado suelo se encuentra enterrado un cementerio indio (tiene su lógica) que de respuesta a esta y a otras muchas incógnitas que durante años nos han tenido confusos y atormentados: errores arbitrales garrafales, cánticos contra el entrenador que no salieron de la grada  recogidos por la prensa, intentos de marcharse del club por parte de jugadores que manifiestan asombrados no saber nada del tema... Eso explicaría muchas cosas. Quizá algún antiguo jefe indio pidió en su última voluntad ser enterrado en la frontal del área o bajo la medular, y sus restos a día de hoy producen estos y otros muchos misterios sin resolver. Quizá aún hoy su espíritu vaga por la banda en cada partido insuflando valor y coraje en el corazón de los 11 guerreros que cada fin de semana combaten la arrogancia y la prepotencia del hombre blanco con un cuchillo entre los dientes...

Si estas ahí te saludamos, Gran Jefe, y te damos las gracias por haber estado en tantos y tantos momentos grabados a fuego en la que ha sido nuestra casa durante toda una vida. Tu espíritu ya puede descansar en paz.Tus hijos han recuperado su dignidad y han vuelto al camino de la victoria. Las nuevas generaciones se enorgullecen de tu linaje. Las gradas se llenan de color, y el estadio retumba con sus cánticos en las noches europeas bajo un cielo en el que no hay estrellas porque todas han preferido ponerse una camiseta a rayas y bajar a pisar el sagrado cesped del Manzanares.

Que tus ojos y los de tus antepasados vean a tus hijos alzar trofeos durante muchas más lunas. Que tu mano firme nos guíe hacia la más épica de las victorias. Que el latir de tu corazón resuene fuerte e imparable por toda la eternidad a este lado del río, junto al Pueblo de los Hombres Valientes.